Osteopatía Neurológica

Una estructura corporal irregular ya en los primeros años de vida, hace que los niños muestren una predisposición a tener más problemas a lo largo de los años. La osteopatía pediátrica se basa en un conocimiento detallado de la anatomía, fisiología y biomecánica humanas, combinado con habilidades de manipulación corporal. El osteópata trata al niño a partir de una visión holística de su joven paciente. Es decir, lo considera en función de su complejidad funcional corporal, emocional, mental y espiritual. Entre los trastornos pediátricos más comunes se encuentran:

  • Cólicos infantiles
  • Infecciones respiratorias crónicas
  • Insomnio
  • Infecciones crónicas del oído
  • Regurgitación
  • Epistaxis
  • Dificultad para succionar
  • Infecciones recurrentes del tracto urinario
  • Torpeza
  • Enuresis
  • Tono muscular anormal
  • Trastornos digestivos

¿Qué es lo que trata la osteopatía pediátrica?

En el momento exacto en que el niño llega al mundo, sufre una fuertes presión, especialmente en la cabecita. Luego, a medida que crece, aguanta una infinidad de golpes y caídas. Al mismo tiempo, los traumas emocionales también pueden contribuir silenciosamente a comprometer la salud física de los pequeños. Pero, además de las tensiones mecánicas acumuladas durante el parto y de las caídas durante la infancia, el bebé puede sufrir infecciones, inflamaciones o problemas genéticos. Los trastornos pediátricos más comunes que la osteopatía infantil puede aliviar suelen ser relacionados con el carácter:

  • Postural (por ejemplo, escoliosis y sus consecuencias)
  • Respiratorio (por ejemplo, asma)
  • Encefalítico (por ejemplo, parálisis cerebral, espasticidad)
  • Conductual (por ejemplo, dificultades de aprendizaje)
  • Infeccioso (por ejemplo, infecciones de oído y rinitis y faringitis recurrente)
  • Urinario (p. Ej., Enuresis nocturna)
  • De desarrollo (por ejemplo, retraso en el desarrollo físico e intelectual)

Algunos recién nacidos aguantan las maniobras fuertes y rígidas de modelización y compresión del cráneo con mucha serenidad. Sin embargo, para otros niños, el camino puede ser un poco más complejo. En estos casos, a veces manifiestan su malestar a través de señales como llantos frecuentes, gritos, irritabilidad; pero también pueden tener dificultad para comer, cólicos o regurgitaciones. El enfoque suave y sereno de la Osteopatía Pediátrica ayuda a los pacientes jóvenes a afrontar el tratamiento con apacibilidad, trabajando en cada momento en sinergia con un pediatra.

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Si tu hijo sufre de cólicos, insomnio u otros trastornos que estén relacionados con la respiración, no dudes en ponerte en contacto conmigo para identificar el origen del trastorno y tratarlo con delicadeza y profesionalidad.